Rubén Rada, una de las figuras fundamentales de la música popular uruguaya, murió este 26 de agosto de 2026 a los 83 años, dejando un legado de más de seis décadas. Sin embargo, en El Salvador su obra no ha alcanzado la misma dimensión y reconocimiento que tiene en otros rincones de Latinoamérica. Su trayectoria, marcada por la fusión del candombe con el rock, el jazz, el funk y otros sonidos populares, lo convirtió en una figura esencial para entender la evolución de la música latinoamericana. Una verdadera leyenda cuya importancia merece ser redescubierta.
Hablar de Rada es hablar de mucho más que de un cantante. Percusionista, compositor, actor y extraordinario intérprete, dedicó más de seis décadas a construir un puente entre las raíces afrouruguayas y sonidos como el rock, el jazz, el funk, el soul, el tango y la música brasileña. Fue protagonista de proyectos fundamentales como El Kinto, Tótem y Opa, además de desarrollar una extensa carrera como solista.

Su gran aporte fue ayudar a llevar el candombe —una de las expresiones culturales más importantes de Uruguay— hacia nuevos territorios. Con El Kinto fue pionero del llamado candombe beat, mezclando los tambores y ritmos afro uruguayos con el rock y la psicodelia, creando una música que rompía fronteras y que abrió caminos para posteriores generaciones de músicos latinoamericanos.
Por eso su muerte ha impactado a Latinoamérica. Rada no pertenecía únicamente a Uruguay: su música conectó al Río de la Plata con el resto del continente y ejerció influencia sobre varias generaciones de artistas. Tras conocerse la noticia, músicos como Fito Páez, Charly García, Nicki Nicole y Ciro Martínez, entre muchos otros, expresaron su reconocimiento y pesar.

Uruguay ha despedido a Rada como a uno de sus grandes símbolos culturales: el Gobierno decretó duelo oficial y miles de personas salieron a las calles de Montevideo para despedirlo al ritmo del candombe.
Rubén Rada fue, en esencia, un músico que entendió que las raíces no están para encerrarlas en el pasado, sino para hacerlas evolucionar. Y por eso su legado seguirá sonando mucho más allá de Uruguay.
