Muchas veces buscamos bandas o artistas que, según nosotros, deben evolucionar con cada álbum: esperamos innovación, cambios de sonido y nuevas formas de sorprendernos. Pero de vez en cuando encontramos propuestas con una esencia tan definida que cambiar demasiado podría significar quitarles parte del alma. Eso ocurre con JUNGLE, que recientemente publicó Sunshine, su quinto álbum de estudio, una verdadera joya.
JUNGLE es una banda que fusiona jazz, funk, soul y sonidos electrónicos con armonías vocales impecables, y que complementa su propuesta musical con trabajos visuales y coreográficos sencillamente espectaculares. Todo parece estar cuidadosamente amalgamado para conducirnos hacia una sola dirección: bailar.
En Sunshine, Tom McFarland y Josh Lloyd-Watson incorporan a Lydia Kitto como miembro oficial, pasando de ser un dúo a convertirse en un trío. El álbum mantiene ese sonido característico de JUNGLE, pero incorpora nuevas influencias, especialmente de sonidos tropicales, que refrescan la propuesta sin hacerle perder su identidad.

El disco nos regala grandes canciones como “Carry On” y “Someday, somewhere”, donde Lydia Kitto asume un papel destacado y demuestra un notable dominio de la melodía. Su incorporación no rompe con la esencia de la banda; por el contrario, amplía sus posibilidades.
Con Sunshine, JUNGLE vuelve a convertir la melancolía en baile, manteniendo ese toque elegante, sofisticado y profundamente emocional que los caracteriza. Una vez más demuestran que cuando una banda tiene una esencia verdaderamente sólida, no necesita reinventarse por completo: basta con redescubrirse sin dejar de ser ella misma.
