Para nadie es un secreto lo desafiante que resulta abrirse camino en la música desde El Salvador, especialmente cuando se trata de producir un álbum completo. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para el empuje ni la autenticidad del rock rosado de Vanessa García, joven cantante y compositora salvadoreña que se prepara para lanzar su primer trabajo discográfico.
Desde su debut en 2021, Vanessa ha construido una trayectoria sólida y constante dentro de la escena alternativa local, con una docena de sencillos que reflejan su versatilidad sonora y emocional. En 2024 logró captar la atención del público con “Ansiosa”, una canción que habla sobre la vulnerabilidad y la autoexploración. Ahora, en 2025, se encuentra lista para dar un paso decisivo con “RUIDOSA”, su esperado álbum debut, una obra que promete capturar toda la fuerza, sensibilidad y estética que definen su propuesta musical.
Previo al lanzamiento del disco, tuvimos la oportunidad de conversar con Vanessa sobre el proceso creativo detrás de RUIDOSA, los desafíos de construir una carrera musical independiente y la importancia de encontrar una voz propia en una industria que aún ofrece pocos espacios para proyectos emergentes en el país.

Hemos visto tu apasionamiento para hacerte eco en la música nacional y poco a poco lo vas consiguiendo, con este disco que viene en camino ¿Cuáles son tus expectativas?
Mi expectativa de cualquier proyecto musical que hago es poder llegar a todo el mundo y construir una conexión con los oyentes a través de mis letras y mi música. Pero creo que mi primer álbum va menos cargado de expectativas y más cargado de sueños. Yo nací en una familia donde mi papá tuvo que abandonar su sueño de ser músico, donde no podía costear mis clases de canto, había una guitarra para los 3 músicos de la familia y grabábamos covers con el micrófono de la computadora del trabajo de mi papá. Nunca me faltó nada, pero todo lo que teníamos era para nuestra educación, no precisamente musical.
Decir que estoy a punto de lanzar un álbum con 14 tracks compuestos por mí, es un sueño al que no le quiero dar el peso de las expectativas.
Por supuesto que espero que este álbum sea una tesis de mi trabajo como compositora y artista, y poder capturar ojos nacionales e internacionales. Quisiera que fuera la puerta para festivales, para colaboraciones con otros artistas y para una industria que siempre se ha sentido lejana y ajena.
Pero incluso aunque no lo fuera, yo estoy completamente plena y satisfecha con mi trabajo como artista.
Nos puedes hablar un poco de cuál ha sido el proceso de la grabación de RUIDOSA.
Uno de mis productores es salvadoreño viviendo en Buenos Aires. Al principio, pensé que eso podía ser una limitante, pero terminó siendo parte del proceso. Todo el álbum se grabó entre El Salvador y Argentina. La batería y bajo se grabó en Argentina, las guitarras eléctrica y acústica en El Salvador y mi voz, en Leal Recording Studio con David Leal como ingeniero de sonido en el 90% de las canciones. Cuando fui a Argentina a cantar, aprovechamos para grabar una de las canciones.
Usualmente las sesiones de grabación son David y Diego en los controles, Javi en videollamada y yo en la cabina de grabación. Hay canciones más difíciles que otras e incluso llegamos a grabar dos veces la misma canción. Al final, buscamos irnos del estudio lo más satisfechos posibles con las capturas y que realmente funcionen para el concepto de cada canción.
Escuchar las canciones ahora y que suenen y transmitan tal cual lo que queríamos, hace que cada minuto en el estudio valiera la pena.

Cuéntale a la gente por qué deben escuchar tu álbum, ¿Qué les espera?
Este álbum resume mis vivencias en mis 20s. Todas son historias reales y estoy segura que hay al menos una canción con la que sí o sí te vas a sentir identificada o identificado.
Yo escribo porque tengo mucho que decir, mucho que soltar y mucho que sanar. Y así como yo, hay muchas personas navegando sus 20s entre corazones rotos, ansiedad, amor, traición, etc y para este álbum quise plasmar esas vivencias, quise ser mi versión más
vulnerable y genuina. Pasé tanto tiempo guardando mis sentimientos que ahora quiero ser ruidosa.
Dije en mis redes que este álbum es la “biblia del rock rosado” porque me descubrí a mí misma en este género. Mi papá me crio escuchando rock y grunge de los 90s pero eso no me hablaba a mí. Así que decidí tomar esa fuerza de esos géneros y mi lado femenino y vulnerable y crear lo que yo llamo rock rosado.
El álbum cuenta una historia, a veces triste, a veces romántica, a veces introspectiva, pero siempre con mucha actitud. El género principal es el rock rosado (pop-rock) pero también me muevo a fusiones como balada pop, R&B y latin pop para poder contarles mi historia.
Finalmente, en los últimos años siguen surgiendo proyectos con gran calidad, pero no logran masificarse, lo que es una pena. ¿Qué crees que le falta a la música salvadoreña como industria?
No es secreto para nadie que hace falta inversión. Ser artista que le apuesta a grabar sus canciones originales es de las cosas más difíciles y a veces desalentadoras que puede hacer uno en nuestro país
Grabar música tiene un costo y obviamente todos buscamos que sea de la mejor calidad posible y eso implica inversión. Pero tener una canción y grabarla no lo es todo, tenés que pensar en la portada, en el videoclip, en el lanzamiento. Incluso las distribuidoras para artistas independientes se están volviendo de pago. Te toca idear cómo vas a financiar tu proyecto musical. En mi caso, soy ingeniera y trabajo 8 horas al día 5 días a la semana en una oficina.
La cultura salvadoreña no recibe con los brazos abiertos a los artistas nacionales y menos si son nuevos, entonces, básicamente estamos invirtiendo tiempo, dinero y salud mental para subirnos a un escenario sin público. Y lo hacemos con la esperanza que en algún momento eso nos de la experiencia para poder proyectarnos internacionalmente y que eventualmente se convierta en nuestra fuente de ingresos. Pero a veces se vuelve insostenible cuando tenés que decidir entre grabar un videoclip o pagar el alquiler de tu casa.
Vivir de la esperanza es muy difícil. Obviamente mis resultados y mis números no van a ser iguales a los de alguien que puede dedicarle el 100% de su vida y su tiempo a su carrera. Pero aún con los malabares que hago con mi vida, he visto un gran progreso desde que empecé vs hoy. Así que tampoco puedo decir que es imposible y eso es lo que nos debe impulsar.
