El 18 de marzo de 1996, el mundo de la música recibió una sacudida eléctrica que aún resuena. The Prodigy lanzaba “Firestarter”, el primer sencillo de su icónico álbum The Fat of the Land.
Más que una canción, fue una declaración de guerra: con su ritmo industrial, samples cortantes y la inolvidable (y en su momento controversial) interpretación de Keith Flint, el tema derribó las barreras entre el rock y la electrónica. Logró que los “ravers” y los amantes del punk compartieran el mismo mosh, escalando hasta el número 1 en las listas del Reino Unido y convirtiéndose en un fenómeno global.

El video que “aterrorizó” a una nación
El video musical, grabado en blanco y negro en un túnel abandonado del metro de Londres, fue tan impactante que batió un récord inusual: se convirtió en el video con más quejas en la historia del programa Top of the Pops de la BBC. Cientos de padres denunciaron que la apariencia y los movimientos frenéticos de Keith Flint asustaban a sus hijos, lo que provocó que el video fuera censurado y solo pudiera transmitirse después de las 9:00 PM.
A tres décadas de su estreno, este himno sigue siendo la prueba de que la música electrónica puede ser cruda, agresiva y absolutamente atemporal.
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